Aunque hay muchas formas de meditar, una primera práctica puede organizarse con estos pasos:
- Honrar a tu propio ser superior, a Dios o al Universo, a los Ángeles, Arcángeles y seres de luz que te guían y protegen.
- Protegerte energéticamente: imagina tres burbujas alrededor de tu cuerpo, una violeta (transmutación), una rosa (amor divino) y una blanca (luz de Dios).
- Sentarte con la espalda recta, el mentón apenas inclinado hacia abajo, y recorrer mentalmente el cuerpo relajando cada parte.
- Hacer tres a cinco respiraciones profundas con el método de la respiración triangular.
- Llevar la atención a la respiración; cada vez que aparezcan pensamientos, regresar suavemente a sentir cómo entra y sale el aire. Puedes apoyarte en un mantra simple ("YO" al inhalar, "SOY" al exhalar).
- Al terminar, agradecer a los Maestros, guías y seres de luz que acompañaron la práctica.
Dónde y cuándo meditar Elige un sitio cómodo y sin interrupciones. Con el tiempo, ese lugar se convertirá en un pequeño santuario con una vibración especial. Pero también puedes meditar en la sala, en un jardín, cerca de un lago, caminando o incluso viajando. Las meditaciones de la mañana ayudan a sintonizar el día; las de la noche preparan un descanso reparador.
Cuánto tiempo Lo importante no es la duración, sino la regularidad. Cinco o diez minutos al día son suficientes para elevar las vibraciones y reconectar con tu propia esencia divina. Caminar, cocinar o bailar con atención plena también son formas válidas de meditación cuando se hacen con presencia.
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Written by
Sananda Reiki
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